
El equilibrio: calor, agua y evitar que los invitados se sientan incómodos
Cuando se instala un calentador de infrarrojos en un baño, en realidad se está luchando contra dos problemas al mismo tiempo. Se desea tener un calor inmediato y agradable tan pronto como alguien sale de la ducha, pero al mismo tiempo no se quiere que esa persona sienta como si estuviera mirando directamente al sol.
Luego está el problema del agua: vapor, salpicaduras, etc. Por eso, la clasificación IP66 es el estándar ideal: permite que las partes internas de la unidad permanezcan secas, incluso cuando todo se vuelve un desastre.
Proteger los ojos
La mayoría de las lámparas de onda corta emiten una luz demasiado intensa, lo cual representa un problema si hay niños o bebés en la casa. Nadie quiere que haya “espectáculos luminosos” mientras intentan secarse. Para solucionarlo, ajustamos la emisión espectral de la luz. Al utilizar un recubrimiento de cuarzo específico o modificando el filamento, podemos filtrar esas frecuencias agresivas. El resultado es una luz suave y cálida. Seguimos teniendo todo el calor necesario, pero nuestros ojos no sufren estrés alguno. Es cómodo.
El problema de la “caja sellada”
Aquí está la parte complicada: para lograr la clasificación IP66, la unidad debe estar herméticamente cerrada. Utilizamos juntas resistentes al calor y conexiones selladas para asegurarnos de que ni una sola gota de agua llegue a los componentes eléctricos. Pero una caja sellada funciona como un horno. Si se coloca una lámpara de alta potencia en una carcasa pequeña y hermética, la temperatura interna aumentará drásticamente. Por eso utilizamos aluminio fundido o polímeros tratados. Estos materiales ayudan a disipar el calor, evitando que las juntas se destruyan o se derritan. Se trata de permitir que la carcasa “respire”, incluso cuando está completamente sellada.
Instalación práctica
Hemos hecho que sea fácil reemplazar estas lámparas. La mayoría utiliza conectores estándar, por lo que no es necesario pasar todo el sábado ocupándose de cambiar los cables del techo solo para reemplazar una lámpara. Un consejo útil: debido a ese recubrimiento que protege los ojos, el calor puede distribuirse de manera diferente a como lo haría una lámpara normal. No basta con instalarla y dejarla así. Pruebe la distancia desde donde se encuentra la lámpara. Queremos que el calor llegue perfectamente a la piel, sin zonas frías y, por supuesto, sin zonas demasiado calientes.