
Hacer que los calentadores de baño generen calor sin cegar a quien los usa
La mayoría de las lámparas infrarrojas para baños utilizan radiación de onda corta para proporcionar esa sensación de calor instantáneo tan pronto como se enciende la lámpara. Pero aquí está el problema: esa luz puede ser muy intensa. Es un brillo tan fuerte que puede resultar peligroso para los ojos sensibles, especialmente para los bebés.
No podemos dejarlo así. Por eso dedicamos mucho tiempo a modificar el tubo de cuarzo y la carcasa de la lámpara para hacerla segura.
Controlando la luz
Las bombillas halógenas tradicionales emiten una luz blanca y intensa que daña las retinas. Para evitar esto, usamos recubrimientos especiales o cuarzo filtrado. El objetivo es bloquear esa luz azul de alta energía y mantener el calor infrarrojo. No se trata de hacer que la lámpara se vea “elegante”, sino de mantener el calor alto mientras se reduce la intensidad de la luz, de modo que no tengas que entrecerrar los ojos cada vez que entres al baño.
Dirigiendo el calor hacia donde debe ir
No basta con colocar una bombilla en una caja. Colocamos el elemento calefactor dentro de un reflector que dirige las ondas infrarrojas hacia abajo. También utilizamos acabados mate o lentes difusores, lo cual dispersa la luz en vez de permitir que llegue a los ojos en un solo haz concentrado y cegador. Además, utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque el vidrio barato se vuelve turbio después de unas pocascientas horas de uso, y en ese momento, el calor ya no se distribuye de manera uniforme por la habitación.
El compromiso
Ahora bien, hay un equilibrio que se debe mantener. Al filtrar la luz para hacerla más suave, se pierde algo de potencia. Podrías experimentar una disminución del 5% o 10% en la temperatura en comparación con una lámpara sin recubrimiento. Pero, honestamente, en un baño doméstico, la visión es mucho más importante que unos pocos vatios menos.
Un último consejo: si vas a instalar estos calentadores, verifica bien los cables. Estos calentadores de alto consumo generan una gran corriente eléctrica cuando se encienden. Asegúrate de que tus relés puedan soportarla, de lo contrario, tendrás que reemplazar los contactos dañados antes de lo esperado.